Cuando se acerca al final del año, muchas personas dejan para el último momento decisiones importantes relativas a su ahorro y suelen dejar pasar la oportunidad de sacarle partido al “colchón” fiscal que les ofrece un plan de pensiones. Si tú estás pensando en aportar o en optimizar lo ya aportado, es momento de moverse con cabeza. Voy a explicarte cómo puedes utilizar bien estos meses que quedan para que tus aportaciones al plan de pensiones se conviertan en un aliado, y no en una carga inesperada a la hora de pagar impuestos. No hace falta que lo domines todo de cabo a rabo, solo que veas lo esencial y actúes.

Aprovecha los límites y condiciones fiscales para maximizar tu aportación
En 2025, el límite de aportación deducible para un plan de pensiones individual se mantiene en 1.500 euros anuales o el 30 % de tus rendimientos netos del trabajo, lo que sea menor. Además, si tienes un plan de empleo o tu empresa aporta, ese límite sube hasta 10.000 euros anuales, siempre que se cumplan ciertas condiciones. Eso significa que si no has hecho ni una aportación aún o lo hiciste de forma muy moderada, estos últimos meses pueden suponer una ventana de oportunidad. Imagina que llevas aportados 0 €, podrías hacer una aportación adicional antes de que cierre el ejercicio y que esa aportación reduzca tu base imponible del IRPF, con lo cual pagarás menos impuestos mañana. Pero ojo: tener la gasolina del ahorro no significa pisar el acelerador sin control.
Lo primero es mirar tu situación personal y fiscal: cuánto has aportado, qué base imponible tienes, qué tramo del IRPF te aplica. Si estás en un tramo alto de impuestos, la aportación “extra” puede darte un ahorro fiscal mayor. Pero si estás en un tramo bajo, el impacto será menor y quizás tenga más sentido repartir o incluso esperar futuros ejercicios. También debes ver si tienes plan de empleo o solo individual, porque las cifras cambian. Y recuerda que esas aportaciones deducen ahora, pero cuando rescates tu plan, esa retirada tributará como rendimiento del trabajo en su momento.
Qué hacer en estos meses para optimizar sin sorpresas futuras
Como estás ya en la recta final del año, lo que te propongo es esto: primero apórtalo cuanto antes. Cuanto antes metas el dinero, más tiempo estará “trabajando” dentro del plan, y aunque esto no garantiza rentabilidad, sí favorece el hábito de ahorro y te permite plantearte el rescate con mejor panorama. Segundo, revisa qué modalidad de rescate planeas a futuro: si vas a rescatar en forma de capital o de renta. Retirar todo de golpe puede disparar tus impuestos cuando toque. Tercero, no te duermas en los laureles, revisa bien las comisiones del plan, si tiene buen rendimiento histórico, si está alineado con tu perfil (más conservador o más activo). Porque ahorrar para la jubilación no es solo meter dinero, es meterlo bien.
Un ejemplo práctico: si estás en un tramo del IRPF del 37 % y aportas esos 1.500 €, efectivamente tu ahorro fiscal puede rondar los 555 € en tu declaración si cumples. Pero si tu tramo es mucho más bajo quizá consigas bastante menos. Entonces la decisión debe ser inteligente, no impulsiva. Y, aunque esto es importante, lo que menos se menciona es que el rescate genera tributación. Así que no solo pienses en la desgravación hoy, sino en cómo vas a acceder a ese dinero mañana. Si lo haces en un solo pago, puedes verte en un tipo muy alto; si lo haces en forma de renta, podrías pagar menos, pero tienes que planificar.
Estos últimos meses del año pueden servir para que tu plan de pensiones no sea un mero trámite, sino una herramienta bien aprovechada. Mira bien tus cifras, aporta si te compensa, revisa cómo lo rescatarás y asegúrate de que lo que haces hoy no te dé un susto fiscal mañana. Porque ahorrar para la jubilación debe tener sentido presente y futuro.