Cómo funcionan las rentas vitalicias

Podemos definir las rentas vitalicias como el resultado de un modelo de seguro de ahorro y de vida, por medio del cual una compañía garantiza al usuario la obtención de una renta todos los meses hasta la muerte del mismo, a cambio de una aportación de prima única. 

La renta vitalicia, junto al capital aportado y pactado, ofrece cobertura en caso de fallecimiento de la persona asegurada, de forma que sus beneficiarios podrán disponer de una cantidad de dinero que normalmente corresponderá a un porcentaje de la prima que en su momento aportó el usuario. Dependiendo del contrato, este porcentaje será menor o mayor.

Rentas vitalicias

Antes de realizar la contratación de una renta vitalicia, hay que tener muy en cuenta una serie de cuestiones, para poder determinar de la manera más acertada si nos encontramos ante el producto financiero que mejor se adapta a nuestras necesidades y exigencias, o si por el contrario es mejor continuar buscando.

Elementos clave en las rentas vitalicias

Una de las cosas que es importante saber para poder valorar si es el producto más adecuado, es que su nivel de flexibilidad en cuanto a liquidez, es bastante limitado. Esto quiere decir que no podremos rescatar el dinero si se encuentra fuera del plazo establecido en el contrato.

Por otra parte, hay que tener muy en cuenta que las rentas vitalicias operan casi como si de un legado estuviéramos hablando. Esto lo podemos observar sin ir más lejos, en el momento del fallecimiento del titular, ya que sus herederos se encuentran obligados a tributar sobre el impuesto de sucesiones y donaciones.

Por lo tanto, conviene pensar detenidamente en las personas que queremos que resulten beneficiarias de esta renta, ya que pueden no ser las mismas que los herederos legales, y esto puede suponer ciertos inconvenientes a nivel legal. Si no existiera un beneficiario en concreto, se daría la cantidad de dinero pactada al familiar más cercano, que puede ser el cónyuge de la persona fallecida, sus hijos, sus hermanos, etc.

También es importante saber que no existe un único modelo de renta vitalicia, sino que podemos escoger entre el que mejor se adapte a nuestras necesidades, dentro de las  ofertas diferentes que se exponen en el mercado.

Las rentas vitalicias disponen de una clara ventaja respecto a otros productos financieros, y esto es algo que también debemos tener en cuenta y valorar. Su mayor ventaja es que nos proporcionan una renta constante, que por lo general suele ser cada mes, y que al cabo del tiempo mejora y se actualiza acorde a la evolución del mercado, sin verse nunca alterada de manera negativa.

Además, a partir de una determinada edad, en este caso los 60 años, podremos sacar partido de un tratamiento fiscal beneficioso gracias a nuestra renta vitalicia, ya que el porcentaje de la misma no se considera a efectos legales como rendimiento del capital mobiliario.

Las rentas vitalicias disponen de dos modalidades entre las que poder escoger. Por un lado tenemos la modalidad abierta, que consiste en garantizar un tipo de interés durante un periodo de tiempo determinado, que una vez finalice se procederá a la renovación del producto.

Después, está la modalidad de capital cedido, que suele ser la más utilizada para personas que no disponen de herederos legales. Su funcionamiento es el siguiente: por medio de la cesión de la inversión se obtiene un interés fijo vitalicio, así como una renta periódica, y se dispondrá de un alto nivel de rentabilidad.

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